Casi siempre que una máquina de hielo deja de fabricar, no está estropeada. Lo más habitual es que le falte agua, que crea que la cesta está llena o que haga demasiado calor a su alrededor. Antes de llamar al servicio técnico, repasa esta tabla.
Diagnóstico rápido
| Lo que ves | Causa más probable | Qué hacer |
|---|---|---|
| Luz de “falta agua” encendida y el depósito lleno | Sensor de nivel sucio o con cal, o el agua no llega a la marca | Rellena hasta la marca y limpia el sensor; si sigue, descalcifica la máquina |
| Luz de “cesta llena” con la cesta vacía | La cesta está mal colocada o hay un cubito tapando el sensor | Coloca bien la cesta y retira los cubitos pegados junto al sensor |
| Se enciende pero no hace nada | Es nueva o la has movido tumbada | Déjala de pie apagada varias horas antes de usarla |
| Los cubitos salen muy pequeños o huecos | Mucho calor, agua templada o tamaño pequeño seleccionado | Elige el tamaño grande, usa agua fría y aléjala del calor |
| Los cubitos no se sueltan y se quedan pegados | El ambiente está demasiado frío o hay cal en las varillas | Ponla en un sitio más templado y descalcifícala |
| Oyes el motor, pero no cae agua sobre las varillas | La bomba no sube agua: cal o tubo obstruido | Haz una limpieza antical completa |
| El ventilador va, pero las varillas no se enfrían | Fallo del compresor o pérdida de gas | Servicio técnico o garantía |
| El hielo sabe o huele raro | Agua estancada o suciedad | Limpia la máquina y tira las primeras tandas |
Si tu máquina muestra un código de error en la pantalla, búscalo en el manual: cada marca usa los suyos.
Las causas, una a una
1. Le falta agua o no detecta que la tiene
Las máquinas de encimera tienen un sensor que comprueba el nivel del depósito. Si el agua no llega a la marca mínima, o si el sensor tiene cal o restos, la máquina se detiene y enciende la luz de falta de agua aunque veas agua dentro.
Solución: rellena hasta la marca indicada y limpia el sensor con un paño suave. Si la luz sigue encendida, haz una limpieza antical.
2. Cree que la cesta está llena
Para no desbordarse, la máquina deja de fabricar cuando detecta que la cesta está llena. Lo hace con un sensor de infrarrojos o con una pequeña palanca. Si la cesta está torcida, o si un cubito se ha quedado pegado delante del sensor, la máquina “ve” la cesta llena y se para.
Solución: saca la cesta, vuelve a colocarla bien encajada y quita cualquier cubito o gota congelada que haya junto al sensor.
3. Es nueva o la has movido
Como las neveras, las máquinas de hielo tienen un compresor con aceite y gas refrigerante. Si la máquina ha viajado tumbada o la acabas de mover, ese aceite necesita volver a su sitio antes de arrancar.
Solución: déjala de pie y desenchufada antes de usarla. Muchos fabricantes piden unas horas y algunos hasta 24 horas; mira lo que dice tu manual. Arrancarla antes de tiempo puede dañar el compresor.
4. Hace demasiado calor (o demasiado frío)
Una máquina de hielo saca el calor del agua y lo expulsa al aire. Si la cocina está a más de 30 °C, si está junto al horno o al sol, o si las rejillas de ventilación están tapadas, cada tanda tarda mucho más y los cubitos salen pequeños.
Con mucho frío pasa lo contrario: en una terraza en invierno o un garaje helado, los cubitos se congelan tanto que no se sueltan de las varillas.
Solución: ponla en un sitio fresco pero no helado, lejos de fuentes de calor y con espacio libre alrededor de las rejillas. El manual indica cuántos centímetros necesita.
5. El agua está templada
Con agua del grifo a 25 °C, la máquina tiene que enfriarla antes de congelarla. Cada tanda tarda más y el cubito sale más pequeño.
Solución: usa agua fría de la nevera, sobre todo en verano. Notarás que las tandas son más rápidas.
6. Tiene cal o suciedad
La cal se acumula en las varillas, en la bomba y en los tubos. El agua circula peor, el hielo tarda más en formarse, los cubitos salen turbios y la máquina puede dejar de fabricar del todo. Es la avería “evitable” más común, sobre todo en zonas de agua dura.
Solución: descalcifícala. Te explicamos cómo paso a paso en cómo limpiar una máquina de hielo.
7. Falla la bomba de agua
Si oyes funcionar la máquina pero no ves caer agua sobre las varillas, la bomba no está subiendo agua. Casi siempre es cal o un tubo obstruido, y una limpieza antical lo arregla. Si después de limpiarla sigue sin subir agua, la bomba puede estar averiada.
8. El compresor no enfría
Si el ventilador funciona pero las varillas no se ponen frías al cabo de unos minutos, el problema está en el circuito de frío: el compresor no arranca o ha perdido gas. Esto no se arregla en casa.
Solución: si la máquina tiene menos de tres años, reclama la garantía: en España la garantía legal de los productos nuevos es de 3 años desde la entrega. Si es más antigua, compara el presupuesto de reparación con lo que cuesta una nueva; en las de encimera, reparar el compresor rara vez compensa.
Si es una máquina profesional
Las máquinas de bar comparten casi todas estas causas, pero tienen algunas propias:
- La llave del agua está cerrada o hay poca presión. Comprueba la toma y que la manguera no esté doblada.
- El filtro de agua está saturado. Si lleva más de unos meses sin cambiarse, puede estar frenando el paso del agua.
- El desagüe está obstruido. El agua no sale y la máquina se detiene por seguridad.
- El condensador está sucio. En las de condensación por aire, el polvo y la grasa de la cocina tapan las rejillas y la máquina produce mucho menos. Límpialo con un cepillo o aspiradora con la máquina desconectada.
Si tienes un negocio, merece la pena una revisión técnica al año antes del verano. Una máquina parada en agosto cuesta más que el mantenimiento.
¿Cuándo compensa comprar una nueva?
Si el problema es el compresor o la bomba y la máquina es de encimera y ya no tiene garantía, normalmente sale más a cuenta comprar otra. Puedes ver las que recomendamos en las mejores máquinas de hielo para casa y, para un negocio, en las mejores profesionales.